Celebrando la Vida de
Hermosos recuerdos de nuestra reunion en Zacatecas para celebrar la vida de mi hermano. Gracias a cada uno de ustedes por contribuir y aportar para que este dia fuera un exito.
- Gracias infinitas a todos
Te marchaste muy pronto, maas, muchos de nosotros seguimos viviendo por ti. Con tu espíritu nos sigues uniendo a la familia.
Gracias
Queremos agradecer cada abrazo, llamada, mensaje, platillo, bebidas, “wiskaso”, anécdota compartida y a los ángeles que Dios nos envió para limpiar la cocina.
Es muy gratificante ver cuántas personas fueron impactadas por esta pérdida y que se tomaron un momento de su día para bendecirnos.
Mi hermano se fue… y de alguna manera logró reunirnos a todos. Hoy, lo único que me preocupa es que ahora necesitamos una casa más grande.
Se fue haciendo lo que amaba. No sufrió.
No quedaron palabras por decir, ni fotos por tomar. Lo único que nos queda es un vacío… y sé que con el tiempo sanará.
El regalo más grande que nos puede dar Edgard es la reflexión: ¿Qué hubieras querido hacer con él que no hiciste?
Hoy aún estás a tiempo. Tal vez no con él… pero sí con alguien más.
No lo pienses tanto. Hazlo.
Edgard R. Delgado
Edgard Delgado
Born: Fort Worth, Texas
October 15, 1982 - April 4, 2026
Died: Fullerton Loop (extra credit), California
Obituario
Edgard R Delgado
Recordando una vida de Acción, Aventura y Amor
Edgard R. Delgado nació el 15 de octubre de 1982 en Azle, Texas, donde vivió durante varios años antes de mudarse a California.
En la ventosa mañana del 4 de abril de 2026, aproximadamente a las 8:28 a. m., Edgard falleció a la temprana edad de 43 años. Partió de este mundo haciendo lo que más amaba: practicar ciclismo de montaña en la sección "Extra Credit" del Fullerton Loop. Su repentina partida dejó a su familia, amigos y a todos los que lo conocieron con una pérdida inmensurable.
Edgard adaptaba la vida con el entusiasmo y la determinación de un niño. Desde andar en motocicleta y bicicleta de montaña, hasta coleccionar zapatos, cachuchas, lentes de sol y relojes; pasando por su reciente obsesión con los autos a control remoto, un pasatiempo que compartía con su sobrina de cinco años. Él encontraba alegría en todo lo que hacía.
Esperaba con ansias cada oportunidad para reunirse con amigos y familiares. Todos sabíamos que debíamos invitarlo con prontitud, o correríamos el riesgo de perder la oportunidad de pasar tiempo con él. Y si Edgard decía que asistiría, fue un hombre de palabra: podías contar con que estaría allí.
Tío Edgard siempre entraba a la habitación con seguridad, dando pasos firmes y decididos, y cargando una mochila llena de cervezas y bebidas energéticas "Monster" para mantenerse hidratado. "Amparito, mire, estoy tomando agua", bromeaba con orgullo ante su madre, después de que ella le suplicara que dejara de beber esas molestas bebidas energéticas.
Edgard fue un ávido entusiasta de las motocicletas y las bicicletas desde muy temprana edad. Su pasión por conducir y pedalear era más que un pasatiempo; era su forma de vida. Su amor por la velocidad, la aventura y la autoexpresión comenzó temprano y se convirtió en una pasión de por vida que forjó la persona que llegó a ser.
Cuando era adolescente, Edgard construyó sus propias rampas para bicicletas utilizando envaces vacíos de detergente para ropa, materiales de construcción desechados y restos de las obras de la ampliación de la autopista I-5. Donde otros veían obstáculos, él veía oportunidades, creando un espacio de juego para sus primos, amigos y para todos aquellos que lo seguían.
Edgard era mucho más que un entusiasta de los deportes; sentía una profunda pasión por vivir de manera auténtica. Disfrutaba de una amplia variedad de música, desde el reggae hasta el country, y desde el rap hasta los nuevos "corridos tumbados". Los corridos llegaron más tarde a su vida, introducidos por sus primos favoritos y por su profundo amor a sus raíces mexicanas. Acababa de regresar de un viaje a México, donde dejó atras un rastro de recuerdos y corazones rotos por su partida. Tampoco le era ajena la pista de baile, especialmente cuando el ambiente era adecuado.
El legado de Edgard es uno que todos deberíamos esforzarnos por honrar: vivir con humildad, dar con generosidad, buscar la aventura y perseguir una vida emocionante, sin arrepentimientos. El vivio a toda madre.
Para Edgard, la vida estaba hecha para ser disfrutada.
Sin embargo, más allá de la emoción y la aventura, la vida de Edgard se definió igualmente por el honor, la lealtad y la compasión. Fue un hombre que cumplía su palabra, que permanecía al lado de quienes amaba y que acudía en ayuda de cualquiera que lo necesitara. Su fortaleza no residía únicamente en su espíritu audaz, sino también en su corazón incondicional.
La generosidad de Edgard se manifestaba a menudo de manera discreta y sin buscar reconocimiento alguno. Él daba porque le importaba; ayudaba simplemente porque esa era su esencia. Estos actos de bondad, realizados con frecuencia en privado, decían mucho sobre su carácter. Él comprendía que la verdadera fortaleza no consistía solo en asumir riesgos, sino en tender la mano a los demás cuando más lo necesitaban.
Aunque Edgard no tuvo hijos biológicos propios, su vida estuvo profundamente entrelazada con las vidas de tantas personas a las que amó, guio y cuidó. Se convirtió en una figura paterna, mentor, protector e inspiración para innumerables hijos "adoptivos": sobrinos, ahijados, amigos y seres queridos que acudían a él en busca de sabiduría, aliento, aventura y un apoyo inquebrantable.
Honrar a Edgard significa esforzarse por vivir tal como él lo hizo: con humildad, integridad, entusiasmo y generosidad. Cumplir nuestras promesas. Estar presentes para los demás. Buscar la aventura sin perder jamás de vista la bondad.
A Edgard le sobreviven sus padres, Fidel y Amparo Delgado; su hermana mayor; su hermano menor —quien fuera también su mejor amigo—; sus sobrinos; y los numerosos familiares, amigos y seres queridos que llevarán su legado con orgullo.
Su legado perdura no solo en los senderos que recorrió o en las historias que compartió, sino en la permanencia del coraje, la inspiración, la fortaleza, la humildad, la lealtad y el amor que guiaron su vida. Aunque ya no cabalgará a nuestro lado, su espíritu permanece en cada rincon, en cada pista, en cada salto audaz, en cada fotografía y en cada vida que inspiró.
Recordado por siempre
Extrañado por siempre
Por siempre Mr. R3Delgado







